El día que River le ganó 4 a 1 a Aldosivi

 Un día como hoy pero hace 4 años, más o menos a la misma hora que escribo esto y con el sol pegando parecido, River le ganó 4 (Borre, Montiel, Paradela y Suárez) a 1 a Aldosivi en un partido de por más intrascendente.

La cancha estaba vacía, por las limitaciones de la pandemia, pero mi casa estaba llena de gente que no veía hace mucho tiempo. Familiares, seres queridos. Mi novia de ese entonces no había llegado todavía, porque tenía una entrega de la facultad pero le insistí en que no hacia falta que se apure. Por suerte, en su eterno cariño, decidió no hacerme caso y apurarse igual.

Volviendo al partido. Sobre el autor del tercer gol me quiero detener. Paradela usaba la camiseta 26, que había quedado vacante desde la salida de mi ídolo Nacho Fernández, y se llamaba (llama) José Antonio como mi abuelo. Mediapunta zurdo, flaquito y que (supuestamente) destacaba por su intelecto. Todas esas cosas hacían que me abrace a la ilusión de que aunque Nacho se haya ido, todo estaba en buenas manos. Su gol es recordado porque 5 minutos antes de convertir (y 10 minutos después de haber entrado a la cancha), Gallardo lo puteo por andar al trotecito, sin ningún tipo de consideracion por los micrófonos que por estar la cancha vacía tomaban todo. Una vez más, el muñeco había obrado su magia: otro jugador más que potenciaba, un equipo que se floreaba en la cancha, el bien había logrado triunfar sobre el mal (recordando que en ese entonces a Aldosivi lo dirigía tácticamente Fernando Gago), y todo esto iba a ser así por el resto de los días.

Toda una lógica totalmente infantil en la que yo ya no podía creer. Porque a pesar de que había pasado el día viajando en el asiento de atrás del auto de mi padrino, almorzando sanguches de miga, viendo a mis primos, mis tíos y Fernanda y Matías (que no son familiares pero bien podrían serlo) y durmiendo la siesta con mi novia, yo ya no era un niño. Ese día, a mis 19 años, descubrí lo que era tener que mantener la cabeza fría y hacerme cargo como pudiera de una crisis que me superaba por completo.

A veces pienso lo injusto que es que hayan sido 19 años nada más. Por otro lado, hay gente a la que les toca tener muchisimo menos de 19. La realidad es que los míos fueron 19 años de sobrevida y eso es algo que debería celebrar. Solamente me hubiera gustado saber que eso era todo el tiempo que tenía.

Quizás lo más infantil de todo sea seguir usando el fútbol como metáfora para la vida, pero fue también el que ,a finales de 2022 ,me hizo darme cuenta de que la vida todavía podía darme alegrías y que no todo lo que estuviera fuera de mi control era siempre para peor. Nacho se fue, Paradela resultó ser un burro irremediable, y un día Gallardo empezó a perder y también se tuvo que ir. Pero así como se fue, volvió. Ya no es lo mismo, no puedo creer de la misma manera que lo hacía antes porque no soy más un niño. Pero todavía creo en algo.

Y así como desde ese dia me incomoda el buzón de voz de Movistar y lloro en mis sueños de vez en cuando, hoy puedo escribir este texto. Aunque todavía tenga que hablar de ese día como "el día que River le ganó 4 a 1 a Aldosivi".

Comentarios

  1. Siguiendo la lógica futbolera: siempre hay revancha. Te quiero mucho, amigo. (Fandenacho26)

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